Caballos a la carrera

PRIMERA VISITA AL FORGOSELO

En esta ocasión vamos a ir al Forgoselo. El Forgoselo es un parque natural situado entre A Capela y San Sadurniño y, es uno de esos lugares de los que hablábamos el otro día, de los de calzado cómodo y precaución. Hay seres vivos en el a montones, pero salvo que esperes que los caballos salvajes te vayan a rescatar, es recomendable ir preparado.

Puedes ver el articulo original, completo con sus imagenes, en mi blog siguiendo este enlace.

 

PRIMERA VISITA AL FORGOSELO

Para ir al Forgoselo yo salgo desde el polígono industrial de Vilar de Coló, subo por la AC-563 hasta que termina en la AC-564 y sigo hacia As Pontes. Al llegar hasta As Neves me desvió hacia el centro de salud y Correos, paso por delante de la iglesia y continúo siguiendo como referencia el CAMPO DE FUTBOL.  Al llegar al campo de futbol veremos los edificios de la cooperativa CAMPO CAPELA. Dejando la cooperativa a la derecha continuamos sin desviarnos hasta llegar a la IGLESIA de San Boulo que también dejaremos a la derecha. A partir de aquí las carreteras que tomaremos serán las que vayan hacia la izquierda y seguiremos hasta llegar a un paso canadiense (Un paso en el camino montado con tubos de acero que produce sonido al pasarlo) A partir de este paso ya estamos en el Forgoselo.

Hoy nos quedaremos en el primer cruce. Aquí tendremos un par de posiciones elevadas desde las que podremos efectuar unos buenos disparos. De hecho, las imágenes que acompañan esta entrada han sido tomadas en este primer punto.

Si observas la imagen del indicador que he adjuntado podrás comprobar que hay un pequeño montículo elevado. Este es sin duda un buen lugar para apostarnos. Tal y como esta realizada la imagen el sol sale por nuestra espalda; debes tener esto muy en cuenta a la hora de posicionarte para disparar. A los pies de este montículo hay varios caminos por los que los caballos salvajes que habitan el Forgoselo suelen pasar hacia sus campos de pasto; como llegamos antes de que salga el sol debemos tener muy buen ojo de por donde pisamos para no meter la bota en algún regalo que pudiera dejarnos alguno de estos increíbles animales la tarde anterior.

Una vez que nos hemos posicionado solo nos queda usar las primera y segunda de las virtudes sobre el terreno de cualquier fotógrafo. La observación y la paciencia. Tarde o temprano los caballos pasaran en dirección a sus zonas de pasto, ese será nuestro momento, pero mientras esperamos podemos efectuar algún disparo que otro.

Yo tengo por costumbre realizar algún disparo de “calentamiento” una vez que he ocupado la posición que he escogido. La mayoría de las veces estos primeros cuatro o cinco disparos al llegar a revelar los tengo que borrar puesto que están desenfocados, tienen brillos, el balance de blancos es incorrecto… pero bueno, como dije antes, son disparos “de calentamiento” y no suelo esperar mucho de ellos.

Hay que estar atento a los sonidos, que serán muchos si prestamos atención, pero de todos los sonidos que detectaremos en el silencio solo nos van a interesar tres: cascos de caballos, resoplidos de caballos y relinchos de caballos. Estos serán la clara indicación de que los caballos salieron de sus refugios nocturnos y se dirigen a los pastos.  A partir de que nuestros amigos equinos han aparecido podemos empezar a enfocar, a disparar y a buscar nuestra foto del día que si tenemos suerte y los caballos están de buenas para darnos una buena imagen lo harán. Como en el caso de esta imagen mía que fue seleccionada para el calendario de la asociación cultural O Pértego de este año 2018.

Es recomendable tener la cámara preparada para disparar en ráfaga, principalmente porque nunca sabemos lo que van a querer hacer los caballos salvajes y siempre nos será más fácil realizar un disparo en barrido haciendo disparos en ráfaga siguiendo a nuestro objetivo; en el caso de la fotografía “Los Caballos” el sistema que utilice para obtenerla es precisamente ese: Barrido y fuego en ráfaga siguiendo al objetivo.

Después de terminar nuestros disparos, solo nos quedaría recoger nuestro equipo y volver a nuestro vehículo para regresar a casa. Pero nunca antes de que los caballos se hallan alejado lo suficiente. Puesto que, aunque son unos animales nobles y hermosos no debemos olvidarnos de que están en estado de semilibertad, y por lo tanto son animales que viven en un estado más bien salvaje.